parasitos-externos-gatos

Parásitos externos en gatos: síntomas, tipos y prevención

Parásitos externos en gatos: síntomas, tipos y prevención

Se denominan parásitos externos o ectoparásitos a unos pequeños artrópodos que pueden invadir la piel de nuestros gatos.

Estos parásitos artrópodos que afectan a nuestros gatos pueden ser arácnidos o insectos, de manera que los arácnidos son los ácaros y las garrapatas, mientras que los insectos serían las pulgas, piojos, larvas de moscas y mosquitos.

Estos parásitos, además de causar lesiones y daños en la piel de nuestros gatos, pueden transmitirles enfermedades por actuar como vehículos de transmisión o como hospedadores intermediarios de ciertas enfermedades.

Además, algunas de las enfermedades que transmiten pueden pasar también a los humanos (zoonosis).

Como son procesos que se pueden prevenir, debemos ser conscientes de lo que estos parásitos pueden causar a nuestros gatos y evitarlos con una correcta desparasitación, aunque sean gatos que no salen al exterior.

Por este motivo, en este artículo de Surprise My Cat abordaremos el tema de las consecuencias que pueden provocar los distintos parásitos externos a nuestros gatos.

Tipos de parásitos externos en gatos

Existen 2 tipos de parásitos en gatos: parásitos arácnidos e insectos parásitos. Descúbrelos a continuación:

Parásitos arácnidos

Los ácaros son una subclase de arácnidos que incluyen los diminutos ácaros que intervienen en las sarnas y otros procesos, así como los ácaros de mayor tamaño, que son las garrapatas.

Los arácnidos son unos artrópodos caracterizados por presentar 4 pares de patas para el movimiento y dos pares de apéndices para la nutrición.

Ácaros

Dentro del grupo de los ácaros, encontramos al grupo de los productores de sarna, que pueden producir daños en la superficie cutánea de nuestros gatos y tienen un tamaño muy pequeño, necesitando verse al microscopio. Además, algunos pueden pasar a las personas (zoonosis).

Estos 4 ácaros son los que pueden provocar sarna en nuestros gatos:

  1. Sarcoptes scabei: es el causante de la sarna sarcóptica. Si bien, no es frecuente en los gatos, cuando se parasitan por este ácaro podemos ver muchísimo picor, costras y depilaciones. El ácaro irrita la piel con sus piezas bucales y ornamentaciones de la cutícula, lo que aumenta el flujo sanguíneo de la zona, apareciendo un eritema (enrojecimiento). Este eritema evoluciona a pápulas y pústulas que al verterse el líquido a la superficie cutánea forma costras. Se trata de un proceso muy contagioso entre animales y que puede pasar con facilidad a las personas. El contagio también puede ser indirecto mediante objetos o utensilios.
  2. Notoedres Cati: causante de la sarna notoédrica, provoca costras, mucho picor, pliegues, hiperqueratosis, alopecia y descamaciones. Afecta principalmente a la cabeza de nuestro pequeño felino, aunque se puede extender a la parte distal de las patas y al periné. También puede pasar al ser humano, pero con mucha menor frecuencia que la sarna sarcóptica.
  3. Demodex cati: es el causante de la sarna demodéctica. A diferencia de las anteriores, no es contagiosa ni pruriginosa (no causa picor) en las etapas iniciales. Los ácaros se localizan en los folículos pilosos de nuestros gatos de forma natural. La parasitación ocurre con poca frecuencia y generalmente cuando los gatos sufren una bajada de defensas o tienen alguna enfermedad sistémica como leucemia felina o diabetes. En ocasiones se ve asociado a otitis ceruminosas, afectando a la cabeza y cuello, con lesiones como eritema, alopecia, y descamación. Aunque puede causar formas generalizadas, lo normal es que en gatos cause formas localizadas, pudiendo presentarse lesiones alopécicas, escamosas, papulosas, pustulosas y engrosamientos de la piel.
  4. Otodectes cynotis: provoca la sarna otodéctica. Este ácaro se aloja en el canal auditivo externo de nuestros gatos donde produce una otitis bilateral con abundante cerumen marrón oscuro y mucho picor, lo que hace que se rasquen frecuentemente las orejas. Es un proceso muy contagioso y puede provocar lesiones erosivas por el rascado con las uñas. Algunos gatos pueden desarrollar hipersensibilidad al ácaro produciendo dermatitis miliar, alopecia simétrica o lesiones del granuloma eosinofílico felino.

Dentro del grupo de los ácaros parásitos, también tenemos a Cheyletiella yasguri, causante de la cheyletiellosis, llamada “la enfermedad de la caspa andante”. A diferencia de los anteriores, este ácaro se puede ver a simple vista por parecer caspa sobre el pelo del gato al alimentarse de la queratina. Causa lesiones consistentes en enrojecimiento, alopecia, erosiones y costras, pudiendo causar también dermatitis miliar. No es tan agresivo como los ácaros de la sarna y el picor que causa puede variar de inexistente a severo.

Garrapatas

Las garrapatas son los ácaros de mayor tamaño que existen, siendo bastante visibles a simple vista. Son unos parásitos que se alimentan y desarrollan con la sangre de nuestros gatos, anclandose en la piel de nuestros gatos donde la succionan. 

Las garrapatas se pueden encontrar en distintas localizaciones del cuerpo de nuestros gatos, aunque la mayoría tienen preferencia por las zonas de piel fina de las zonas ventrales, como la cara, orejas, zona inguinal, perineal o entre los dedos.

El proceso de anclaje y succión por parte de las garrapatas causa lesiones en la piel de los gatos, como reacciones inflamatorias, costras, induración y alopecia en la zona. A veces estas lesiones pueden infectarse y formar microabscesos, especialmente si se realiza una extracción incorrecta de la garrapata, quedando parte de su aparato bucal dentro.

En caso de parasitaciones de moderadas a graves, las garrapatas pueden llegar a provocar anemia a nuestros pequeños felinos. Cuando se están alimentando, también pueden liberar una potente toxina que paraliza, causando una relajación muscular acompañada con dolor, agotamiento, fiebre y dificultad para respirar. 

Las garrapatas que parasitan a los gatos pertenecen al grupo de las garrapatas duras, de la familia Ixodidae. Estas garrapatas se encuentran por todo el mundo, siendo la más extendida Ixodes ricinus. También son muy frecuentes las garrapatas Rhipicephalus sanguineus y Dermacentor reticulatus.

Sin embargo, a pesar del daño que producen de forma directa, el principal problema que causan es su capacidad de transmitir diversos agentes patógenos, como bacterias, virus o gusanos parásitos. Las enfermedades que pueden transmitir las garrapatas a los gatos son las siguientes:

  • Tularemia: enfermedad provocada por la bacteria Francisella tularensis y transmitida por Dermacentor spp, Haemaphysalis spp y Rhipicephalus sanguineus. Puede producir una infección subclínica o de moderada a grave, especialmente en gatitos donde causa fiebre, anorexia, pérdida de peso, úlceras en la cavidad bucal (paladar y lengua), apatía y letargo. 
  • Anemia infecciosa felina: las garrapatas también pueden transmitir pequeñas bacterias que se dirigen a los glóbulos rojos de nuestros gatos, causando esta enfermedad que, como su propio nombre indica, puede causar anemia con reducción moderada a severa del hematocrito (volumen de glóbulos rojos del total de la sangre) en los gatos, especialmente cuando se infectan por Mycoplasma haemofelis. Mientras que cuando se infectan con Candidatus M. haemominutum generalmente provoca infecciones asintomáticas, excepto si el gato tiene alguna enfermedad inmunosupresora como la leucemia felina. Entre los síntomas asociados encontramos debilidad, coloración pálida o amarillenta de las mucosas, anorexia y aumento de la frecuencia respiratoria y cardíaca y del tamaño del bazo y del hígado.
  • Encefalitis vírica: encefalitis causada por un flavivirus transmitido por garrapatas, que puede llegar a causar signos clínicos neurológicos y fiebre en los gatos afectados.
  • Fiebre botonosa mediterránea: causada por rickettsias, unas pequeñas bacterias que pueden transmitir las garrapatas, provocando signos como fiebre, aumento de tamaño de los nódulos linfáticos, anorexia, poliartritis, vómito, diarrea, dolor abdominal, edemas de extremidades e incluso hemorragias en mucosas. 
  • Citauxzoonosis: causada por Cytauxzoon felis, que es un protozoo que provoca síntomas solo en los gatos domésticos, aunque puede infectar a cualquier felino. Provoca signos como coloración amarilla de las mucosas, fiebre, deshidratación, letargia y anorexia. Presenta altas tasas de mortalidad.
  • Babesiosis: ocurre de forma mucho menos frecuente que en el perro, pero las garrapatas también pueden vehicular Babesia canis y Babesia gibsoni, que causan signos clínicos derivados de anemia por su localización en los glóbulos rojos del gato (coloración pálida o amarilla de las mucosas, aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, debilidad y pérdida de peso). Aunque también puede verse aumento del tamaño del bazo y del hígado, fiebre, signos respiratorios, neurológicos, digestivos y trastornos de la coagulación de la sangre.
  • Ehrlichiosis: las garrapatas Rhipicephalus sanguineus también pueden transmitir ​Ehrlichia canis, una bacteria que se dirige a los monocitos y linfocitos. Los gatos afectados pueden mostrar fiebre, dificultad respiratoria, dolor articular o cojeras, anorexia, linfadenopatía, aumento del tamaño del bazo y malestar.
  • Enfermedad de Lyme: causada por bacterias del complejo de Borrelia burgdorferi, normalmente es una enfermedad subclínica, pero en ocasiones puede causar fiebre, cojeras, artritis, glomerulonefritis inmunomediada, alteraciones neurológicas y arritmias.
  • Anaplasmosis: también llamada ehrlichiosis granulocítica, es una enfermedad causada por Anaplasma phagocytophilum y transmitida por Ixodes ricinus o Ixodes trianguliceps. Las bacterias se localizan en glóbulos blancos del gato y pueden producir fiebre y apatía de forma aguda, artritis con dolor articular y molestias abdominales.  

Filariosis por Acanthocheilonema dracunculoides (se dirige al peritoneo) y Acanthocheilonema reconditum (se dirige a las fascias musculares), transmitidos por Rhipicephalus sanguineus, sin embargo, la gran mayoría de gatos no mostrarán ningún síntoma.

tipos-parasitos-gatos

Insectos parásitos de los gatos

Dentro del grupo de los insectos que pueden parasitar a nuestros gatos, encontramos principalmente las pulgas, los piojos, las larvas de mosca y los mosquitos.

Pulgas

Las pulgas pertenecen al grupo de los sifonápteros, son también parásitos hematófagos que pueden afectar a diversas especies, incluidas los gatos. 

Se caracterizan por su capacidad de realizar largos saltos en relación a su pequeño tamaño, pudiendo transmitirse de forma más eficaz entre dos organismos. Esto es gracias a resortes de resilina en sus extremidades, que es una proteína muy elástica.

Los gatos con pulgas presentan picor, nerviosismo, rascado continuo, eritema e inflamación ya que las picaduras de estos parásitos son muy irritantes. 

Además, los gatos pueden presentar una reacción de hipersensibilidad (dermatitis alérgica a la picadura de la pulga, DAPP), causando una grave dermatitis pustular con mediación del sistema inmune por reacción a componentes de la saliva.

Las pulgas también son transmisoras de enfermedades a nuestros gatos, algunas de las cuales las hemos nombrado en las enfermedades transmitidas por garrapatas, como la tularemia, la anemia infecciosa felina, los Dipetalonemas o las rickettsias.

Sin embargo, las pulgas también pueden transmitir otras dos enfermedades a nuestros gatos:

  • Dipilidiosis: es una teniasis causada por Dipylidium caninum, y transmitida cuando ingieren durante su acicalamiento la pulga del gato Ctenocephalides felis felis que vehiculan este gusano plano. Los gatos parasitados muestran inflamación catarral intestinal que causa signos digestivos, microhemorragias, hipertrofia de vellosidades, malabsorción, bajada de defensas, síntomas nerviosos y picor anal e intranquilidad cuando el parásito expulsa los anillos.
  • Bartonelosis: enfermedad causada por Bartonella henselae, la bacteria que causa “la enfermedad del arañazo del gato” en las personas. Las pulgas, pero también las garrapatas, pueden vehicular a los gatos esta bacteria, sin embargo, en la mayoría no se producirán síntomas. Los síntomas en caso de producirse son fiebre, miocarditis, alteraciones nerviosas, nefritis, alteraciones en la reproducción y dolores musculares.
  • Leucemia felina: también pueden intervenir en la transmisión de esta enfermedad causada por un retrovirus que puede causar enfermedades inmunomediadas, inmunosupresión y procesos tumorales en algunos gatos infectados.

Piojos

Los piojos también son unos parásitos hematófagos de los mamíferos. Se pueden diferenciar en anopluros o piojos masticadores y mallophagos o piojos chupadores. 

Los piojos causan una acción mecánica-irritativa en la piel de nuestros gatos, provocando picor, depilaciones y según la carga parasitaria, incluso anemia.

También pueden transmitir algunas de las enfermedades anteriormente comentadas, como la anaplasmosis, la rickettsiosis, la dipilidiosis y la anemia infecciosa felina. 

Moscas 

Las moscas pertenecen al grupo de los dípteros y su papel patogénico lo realizan mediante sus larvas, que son responsables de las miasis cutáneas o gusaneras.

Las miasis cutáneas se producen cuando una mosca pone sus huevos en heridas, lesiones, bajo nudos y suciedad en gatos de pelo largo o en pliegues cutáneos, y, en muy poco tiempo se desarrollan a larvas de hasta 14 mm de color blanquecino con importantes piezas bucales liberan sustancias proteolíticas que erosionan e irritan al gato. 

También crean túneles en la piel, predisponen a infecciones secundarias y el gato se muerde empeorando las lesiones, “devorándose” la zona”. Además, los gatos afectados suelen perder el apetito y mostrarse débiles.

Mosquitos

Los mosquitos también son dípteros. Pertenecen a la familia de los Culícidos, siendo hematófagas las hembras, no los machos. Durante el momento de la picadura, además de alimentarse, también pueden transmitir patógenos causantes de enfermedades en nuestros gatos.

Principalmente pueden transmitir dos enfermedades a los gatos:

  • Leishmaniosis felina: enfermedad causada por el protozoo Leishmania infantum vehiculada por mosquitos flebotomos. Aunque los gatos son más resistentes que los perros a la leishmaniosis, los gatos afectados pueden mostrar úlceras o nódulos en la cabeza y el cuello, linfadenopatía, dermatitis seborreica difusa, lesiones granulomatosas en los ojos, queratitis y conjuntivitis. También síntomas inespecíficos, respiratorios, anormalidades sanguíneas, problemas renales, hepáticos y aumento del tamaño del bazo.
  • Enfermedad del gusano del corazón: los mosquitos de la especie Culex spp. cuando pican a un gato pueden transmitirle un gusano parásito denominado Dirofilaria immitis. Aunque muchos gatos son asintomáticos o superan la enfermedad, un solo parásito adulto en las inmediaciones del corazón de nuestro gato puede llegar a causarles la muerte por tromboembolismo pulmonar. En los gatos sintomáticos puede causar signos respiratorios, vómitos no relacionados con la comida, anorexia, letargia, insuficiencia cardiaca congestiva derecha o signos neurológicos.

prevencion-parasitos-gatos

¿Cómo prevenir los parásitos externos en mi gato?

La mejor manera de evitar la transmisión a nuestros gatos de todas las enfermedades que hemos ido comentando, así como el daño que les causan los parásitos externos directamente, es mediante la desparasitación rutinaria.

Todos los gatos deben ser desparasitados, incluso los que nunca salen al exterior. Debido a que nosotros podemos vehicular dichos parásitos, así como huevos de los mismos en nuestros zapatos o ropas, siendo una fuente de infección para nuestro gato casero.

Cuando nuestro gato también sale al exterior o sale a alguna ventana donde le pueden alcanzar parásitos, es buena idea reforzar con un collar o pipetas antiparasitarias, a modo de repelente, y desparasitar como de costumbre.