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Síntomas y prevención de la Leucemia felina en gatos

Síntomas y prevención de la Leucemia felina en gatos

La leucemia felina es una de las enfermedades infecciosas más importantes en los gatos. Se trata de una de las dos enfermedades causadas por retrovirus en los gatos y la más contagiosa de las dos.

Es una enfermedad viral puede provocar serios problemas a los gatos afectados cuando el virus consigue llegar a su destino: la médula ósea. Pudiendo causar multitud de problemas a nuestros gatos, como infecciones secundarias, enfermedades de diversas índoles, trastornos inmunomediados, inmunosupresión e incluso tumores. 

Sin embargo, en otras ocasiones el virus llega a la médula ósea pero se mantiene latente durante mucho tiempo, pudiéndose reactivar bajo situaciones estresantes. En otros casos el sistema inmune del gato consigue eliminar la infección tras unas semanas de permanecer en sangre o se queda latente o se multiplica en otras localizaciones diferentes a la sangre o la médula ósea.

 

En este artículo de Surprise My Cat abordaremos el tema de la leucemia felina, en qué consiste la enfermedad, qué síntomas puede provocar, cómo se diagnostica y cómo se trata, así como su prevención y su pronóstico en los gatos infectados.

¿Qué es el virus de la Leucemia felina?

La enfermedad de la leucemia felina es causada por un retrovirus del género gammaretrovirus que afecta a los gatos domésticos y salvajes, el virus de la leucemia felina (FeLV). 

Se trata de un virus ARN monocatenario con una enzima denominada transcriptasa inversa, con la que copian su propio material genético a ADN bicatenario que integran en el genoma de las células felinas a las que infectan, denominándose desde ese momento provirus. 

Debido a esto, aún en gatos sin síntomas, el virus queda integrado y latente en el genoma de algunas células del organismo del gato. 

Esta latencia se puede reactivar o transformar en células neoplásicas en ciertas ocasiones, mientras que en otras los gatos pueden vivir muchos años sin parecer que tengan el virus en ningún momento.

¿Cómo se contagia el virus de la leucemia felina?

El virus de la leucemia felina se puede contagiar entre gato por las siguientes vías de transmisión:

  • Saliva (principal forma de transmisión)
  • Orina
  • Leche 
  • Secreción nasal
  • Lágrimas
  • Heces
  • Transplacentaria
  • Transfusiones sanguíneas
  • Fluidos reproductores
  • Agujas o instrumental contaminado
  • Pulga del gato (Ctenocephalides felis)
  • Compartir utensilios como comederos y bebederos de forma inmediata

Es decir, se necesita un contacto directo entre gatos o convivencia para que el virus se transmita, ya que es frágil en el medio ambiente.

Los gatos más jóvenes son más susceptibles a la infección que los gatos adultos, especialmente los menores de 2 años. A partir de los 5 años suelen volverse más resistentes, pero cualquier gato a cualquier edad se puede infectar.

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Patogenia de la leucemia felina

El virus tiene predilección por las células del sistema hematopoyético y su meta es llegar a la médula ósea, siendo imposible eliminar la infección cuando llega a la misma.

Tras la entrada del virus, se replica en linfocitos y macrófagos tonsilares de la orofaringe del felino.

Una vez infectado un gato, puede haber dos posibilidades según la competencia de su sistema inmunitario: inmunocompetente o no inmunocompetente.

Gato inmunocompetente (20-30%)

El sistema inmune del gato logra controlar la infección gracias a los altos niveles de anticuerpos neutralizantes producidos, de manera que quedará restringida a la cavidad oral, sin diseminarse por el organismo. 

Gato no inmunocompetente (70-80%)

Cuando la respuesta inmune no es suficiente para controlar el virus, se produce una viremia (virus en sangre) primaria a través de linfocitos y monocitos sanguíneos, llegando a bazo, timo, nódulos linfáticos, glándulas salivales. Esto puede causar fiebre y aumento del tamaño de los nódulos linfáticos. 

Este tipo de viremia, a su vez, puede dar lugar a los siguientes tipos de respuestas en los gatos:

Gato regresor 

La viremia dura menos de 3 semanas y finalmente, el sistema inmune del gato elimina la infección.

Gato virémico persistente 

El sistema inmune no puede frenar el virus definitivamente y este consigue llegar a la médula ósea, donde infecta a las células madre hematopoyéticas, afectando a las líneas de granulocitos (neutrófilos, eosinófilos, basófilos) y plaquetas. 

La infección se disemina por todo el organismo, replicándose de forma masiva. 

Gato discordante 

El virus no se replica ni en sangre ni en médula ósea, replicándose o manteniéndose latente en otras localizaciones de forma intermitente. 

El virus se puede quedar latente en localizaciones como la vejiga urinaria, los ojos, glándulas mamarias o salivares.

Gato portador latente en médula ósea

El sistema inmune del gato puede eliminar el virus de la sangre pero no evita su llegada a la médula ósea, permaneciendo latente. 

Un gato portador latente del virus no mostrará ningún tipo de sintomatología, sin embargo, pueden producirse reactivaciones bajo ciertas de inmunosupresión, como son el estrés, corticoides, gestación, vacunación, etc.

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Síntomas de leucemia felina

El periodo de incubación es de 4 a 8 semanas tras la infección.

Los signos clínicos que puede presentar un gato con leucemia felina son derivados de las siguientes alteraciones en las células sanguíneas, plaquetas, reacciones inmunomediadas y procesos tumorales:

Alteraciones en los glóbulos rojos (eritrocitos)

Anemias no regenerativas

  • Anemia asociada a la inflamación: el hematocrito (% del volumen de glóbulos rojos del total de la sangre) se encuentra reducido al 15-20 %, siendo lo normal en gatos sanos un hematocrito entre 30 y 45%.
  • Anemia de enfermedad crónica
  • Anemia aplásica: hematocrito inferior a 10%
  • Aplasia pura eritrocitaria: hematocrito entre el 10 y 15%

Anemias regenerativas

  • Anemia hemolítica inmunomediada
  • Anemia hemorrágica por bajada de plaquetas

Alteraciones en los glóbulos blancos (leucocitos)

  • Neutropenia (descenso del recuento de neutrófilos) transitoria, persistente o cíclica
  • Linfopenia (descenso del recuento de linfocitos)

Alteraciones en las plaquetas

  • Trombocitopenia (descenso del recuento de plaquetas) mediada por el sistema inmune
  • Trombocitosis (aumento del recuento de plaquetas) transitoria
  • Macroplaquetas

Tumores 

  • Leucemia linfoblástica (cáncer en la médula ósea donde se produce la proliferación de linfoblastos, que son linfocitos inmaduros)
  • Leucemia linfocítica (cáncer en la médula ósea donde se forman más linfocitos)
  • Leucemia mieloide (cáncer de la médula ósea donde proliferan uno o varios de los glóbulos blancos no linfoides)
  • Linfoma (tumor de linfocitos) mediastínico, digestivo, ocular, neurológico o multicéntrico

Las alteraciones sanguíneas causan inmunosupresión, predisponiendo al gato a padecer enfermedades oportunistas, gingivitis, rinotraqueitis, abscesos, infecciones de las vías urinarias bajas, otitis purulentas, conjuntivitis, toxoplasmosis, Demodicosis, neumonías o infecciones cutáneas.

Los síntomas de los linfomas dependen de la localización o localizaciones donde se formen, pero en todos el gato se terminará encontrando mal, inapetente y anoréxico. 

En las leucemias, los gatos se encuentran anémicos, letárgicos, anoréxicos, con aumento del tamaño del hígado y del bazo, pérdida de peso y fiebre.

Durante la viremia inicial del virus, el gato puede presentar signos clínicos como fiebre, reducción del apetito y depresión.

En los gatos con anemia, se podrán observar síntomas como:

  • Mucosas pálidas
  • Letargo
  • Inapetencia
  • Aumento de la frecuencia cardiaca (taquicardia)
  • Aumento de la frecuencia respiratoria (taquipnea)
  • Dificultad respiratoria
  • Aumento de la sed (polidipsia)
  • Pica (comen cosas que no son alimento, como arena)
  • Picor de cara

Las hembras gestantes pueden sufrir abortos o reabsorciones fetales. Además puede provocar infertilidad o problemas de celo en las gatas , endometritis o muerte neonatal.

Además de todo esto, la leucemia felina también puede provocar:

  • Signos neurológicos: alteraciones del comportamiento, de la movilidad, anisocoria, dilatación de pupilas, vocalizaciones, paresia que puede evolucionar a parálisis o incontinencia urinaria. 
  • Enfermedades inmunomediadas: glomerulonefritis, síndrome nefrótico, poliartritis
  • Enterocolitis
  • Coriorretinitis
  • Uveítis
  • Enteritis
  • Gingivoestomatitis

Diagnóstico de la leucemia felina

De forma rutinaria, para el diagnóstico de leucemia felina nos basamos en la detección del antígeno viral p27 a través de muestras de sangre, suero o plasma mediante pruebas inmunoenzimáticas, como el ELISA o inmunocromatográficas. Generalmente se realizan con kits comerciales en la clínica veterinaria se determina el virus en sangre, es decir, la etapa de viremia.

Sin embargo, un test ELISA negativo a leucemia felina no significa siempre que nuestro gato es negativo, especialmente cuando se sospecha por la sintomatología. Por este motivo, el resultado debe confirmarse con otras pruebas o repetirlo a los 60 días. Un test ELISA positivo puede indicar una viremia regresiva o persistente, sin diferenciarlas.

Una prueba que permite diferenciar un gato regresor de un gato con viremia persistente es la inmunofluorescencia. Si esta prueba detecta el antígeno p27 intracelular en neutrófilos o plaquetas de la sangre, se confirma la viremia persistente por infección de la médula ósea. 

La técnica PCR de ADN o provirus también se puede usar para el diagnóstico de la leucemia felina. Se usan muestras de sangre, saliva, médula ósea, y cualquier otro tejido. En este caso, un resultado positivo indica que el genoma del virus de la leucemia se ha integrado en las células de nuestro gato, lo que confirma la infección viral. 

Esta prueba se debe interpretar siempre con el resultado de la prueba de ELISA o inmunocromatografía, para confirmar o descartar la infección en casos no concluyentes. 

De esta manera, los resultados pueden ser los siguientes:

  • Gato latente: PCR positivo en sangre y médula pero ELISA negativo
  • Gato virémico: PCR positivo y ELISA positivo
  • Gato discordante: PCR positivo al tejido del órgano en cuestión, por integración en las células de sus tejidos.

Existe también la prueba PCR de ARN del virus, que permite determinar el virus en sangre (viremia) sin que esté integrado en las células, por lo que no detecta la latencia. Se usan muestras de saliva, sangre, suero, plasma o heces. 

Tratamiento de la leucemia felina

El tratamiento de la leucemia felina dependerá de la sintomatología que presente el gato. La terapia busca mantener al gato con calidad de vida y el manejo de los efectos de inmunosupresión, alteraciones hematológicas o tumores.

De manera que se pueden usar los siguientes tratamientos según lo que padezca el gato afectado en cuestión:

  • Si hay infecciones se debe usar terapia antibiótica más prolongada que en un gato sano, debido a los efectos de inmunosupresión que causa el virus.
  • Para mejorar los signos clínicos se pueden usar tratamientos sintomáticos como estimulantes del apetito, multivitaminas o anabolizantes. Las transfusiones sanguíneas serán necesarias con hematocritos muy reducidos en los casos de anemias.
  • Se pueden usar fármacos antivirales e inmunomoduladores para aumentar las defensas del gato mejorando también muchos signos clínicos, como por ejemplo, el interferón omega felino, a dosis de 10⁶ UI/kg al día durante 5 días. Se han estudiado otros antivirales como la zidovudina, no viendo efectos beneficiosos, y el raltegravir, que sí ha demostrado reducción en la carga viral y la sintomatología.
  • En caso de tumores, se debe recurrir a la quimioterapia. Los protocolos de fármacos quimioterápicos serán específicos según el tipo de leucemia o linfoma en cuestión.
  • Si hay enfermedades inmunomediadas, el uso de corticoides puede ayudar, siempre con antibióticos por el riesgo de infecciones por la inmunosupresión.
  • Tratamientos específicos frente al resto de enfermedades que pueden desarrollar

Pronóstico de la leucemia en gatos

Los gatos leucémicos positivos con viremia progresiva tienen una esperanza de vida limitada, si están sanos sin otras enfermedades, la esperanza de vida puede ir de 1 a 3 años, mientras que si ya tiene linfoma, la esperanza de vida será de solo 6 meses.

Los gatos con leucemia felina latente pueden vivir durante años antes hasta que se reactive el virus.

Los gatos que se infectan pero no muestran síntomas o están con decaimiento, fiebre, anorexia, aumento del tamaño de los nódulos linfáticos y debilidad durante 3 semanas o menos, finalmente el sistema inmune logra controlar la infección y la esperanza de vida deberá ser normal.

¿Cómo prevenir la leucemia felina?

La mejor manera para reducir la prevalencia de la infección en los gatos es mediante la vacunación. 

La vacuna se debe aplicar en aquellos gatos que estén en riesgo de infectarse por tener contacto con otros gatos o con el exterior.

La primera dosis se aplica a partir de las 8 semanas de edad y la segunda a las 3-4 semanas de la primera. 

El recuerdo se debe aplicar cada 2-3 años en estos gatos que tienen riesgo de infección. En los gatos sin riesgo, no es necesario revacunar.