Mi gato vomita: causas

Mi gato vomita: causas

Mi gato vomita: causas

El vómito en los gatos es el segundo motivo de consulta más frecuente en la clínica felina, precedido de los problemas dermatológicos.

Consiste en un signo clínico que puede ser producido por diversos procesos, especialmente gastrointestinales, pero también extra gastrointestinales. A su vez, según su distribución en el tiempo, los diferenciaremos en agudos y crónicos.

Sigue leyendo este artículo de Surprise My Cat donde abordamos el tema de los vómitos en gatos, sus causas, diagnóstico y tratamiento.

Vómito en gatos: tipos y causas

Los vómitos son una respuesta, un acto defensivo del cuerpo ante alguna sustancia extraña, química o proceso patológico. Consisten en arcadas con contracción abdominal y expulsión activa del contenido del estómago y/o intestino que puede estar acompañado de bilis. 

Los gatos poseen una zona difusa en el tronco cerebral que controla el vómito y la barrera entre la sangre y el cerebro en dicha región es muy limitada, lo que permite que ciertas sustancias como tóxicos o fármacos estimulen la zona. Enfermedades neurológicas, o la irritación de receptores viscerales situados en órganos abdominales o peritoneo también pueden provocar vómitos .

Se diferencian de la regurgitación en que esta última expulsa contenido mediante un proceso pasivo y sin contracciones abdominales, especialmente por problemas en el esófago. 

Los vómitos, a su vez causan pérdida de electrolitos, como cloro, potasio, sodio y bicarbonato. También pueden llegar a deshidratar a nuestro gato, especialmente si las náuseas y el malestar hacen que no quiera comer ni beber.

Según su duración, el vómito puede ser:

  • Vómito agudo: cuando los gatos vomitan menos de 7 días. Suelen ser leves y resolverse sin tratamiento. Hacen sospechar de intoxicaciones, ingestión de cuerpos extraños o alimentos en mal estado.
  • Vómito crónico: cuando los vómitos se extienden durante más de 7 días. Suelen indicar enfermedades orgánicas.

Causas de vómito en gatos

Dependiendo de la edad y los hábitos de nuestro gato, podemos llegar a sospechar qué le puede estar pasando. 

De manera que los gatitos jóvenes se ven más frecuentemente afectados por infecciones o ingestión de alimentos o cuerpos extraños, los gatos de mediana edad por enfermedad inflamatoria intestinal u otras enfermedades digestivas; y los gatos mayores por problemas endocrinos, orgánicos o tumorales; combinados o no.

En general, los vómitos en los gatos pueden estar causados por las siguientes enfermedades:

Causas gastrointestinales

  • Enfermedad inflamatoria intestinal (IBD)
  • Tumor en intestino: linfoma, adenocarcinoma, mastocitoma
  • Intususcepción intestinal
  • Obstrucción intestinal por cuerpos extraños o bolas de pelo
  • Gastritis aguda  
  • Ulceraciόn gástrica 
  • Tumor gástrico: linfoma, mastocitoma o carcinoma
  • Enfermedad infecciosa (panleucopenia felina, peritonitis infecciosa felina, parásitos internos como giardia)
  • Reacción adversa al alimento
  • Ingestión de alimentos en mal estado o cambios repentinos de dieta 

Causas extra gastrointestinales

  • Fármacos: antiinflamatorios no esteroideos, antibióticos, quimioterápicos, medetomidina, xilacina, morfina…
  • Intoxicaciones
  • Enfermedad renal
  • Hipertiroidismo
  • Pancreatitis
  • Colangitis
  • Enfermedad hepática
  • Enfermedades intracraneales
  • Peritonitis

Estrategias de diagnóstico en un gato con vómitos

Cuando observemos que nuestro gato ha comenzado a vomitar, ya lleve pocos días o vomite de vez en cuando, hay que acudir a un centro veterinario para saber qué le ocurre. Que un gato vomite más de 3 veces al año debe ser motivo de consulta.

Lo primero que se realiza en el centro veterinario es una anamnesis completa que incluya edad, si es de exterior o de interior, información sobre sus hábitos alimenticios, fármacos que está utilizando, cambios recientes en la dieta, si está vacunado y desparasitado, otros problemas de salud, desde cuándo lleva con vómitos, otros síntomas presentes y si ha podido estar en contacto con alguna sustancia tóxica; entre otras preguntas.

Además de la anamnesis, se realiza una exploración física del gato, palpando y explorando mucosas, pliegue cutáneo, dolor abdominal, masas, aspecto del pelo, condición corporal, auscultación cardíaca y pulmonar. Esto nos dará información de un posible dolor abdominal (especialmente en pancreatitis), deshidratación, delgadez, mal aspecto del pelo propio de enfermedades que cursan con malabsorción a nivel intestinal, etc.

tratamiento-vomito-felino

Si el paciente se encuentra relativamente bien, sin cambios destacables en estas primeras partes del diagnóstico y lleva pocos días con vómitos, cabe pensar en que se trata de un proceso benigno, generalmente infeccioso.

Para determinar qué tipo de proceso infeccioso tiene el gato se debe realizar:

  • Análisis coprológico (de heces) y pruebas parasitarias en busca de parásitos internos
  • Pruebas laboratoriales de diagnóstico de peritonitis infecciosa felina 
  • Pruebas laboratoriales de diagnóstico de panleucopenia felina

En los casos de sospecha de efecto secundario de ciertos fármacos, se deben retirar, bajar dosis o cambiar por otros si es posible. 

Especialmente en los gatos jóvenes y que presentan también signos dermatológicos como picor persistente no estacional, enrojecimiento, dermatitis miliar o alopecia autoinducida simétrica, se debe sospechar de reacción adversa al alimento. Para el diagnóstico, se debe valorar si los signos remiten al establecer una dieta de eliminación durante al menos 8 semanas con proteína novel o dieta hipoalergénica.

El protocolo diagnóstico completo de un gato con vómitos crónicos debe incluir: analítica sanguínea (hemograma y bioquímica), análisis de orina, diagnóstico por imagen, biopsias y otras muestras.

Hemograma y bioquímica

El hemograma puede ser útil para detectar anemias o alteraciones en el recuento de glóbulos blancos indicativos de un proceso infeccioso. 

La bioquímica del suero sanguíneo debe incluir:

  • Parámetros que miden la función de los riñones como son la urea, la creatinina y el SDMA, buscando aumentos indicativos de enfermedad renal. Sin embargo, muchos gatos con vómitos están deshidratados, produciéndose un aumento de urea y creatinina por deshidratación que podría confundirse con insuficiencia renal. Para diferenciarlo, además de medir el hematocrito y las proteínas, se debe valorar la densidad urinaria en el análisis de orina, si está entre 1008 y 1012 indica enfermedad renal, mientras que si es superior a 1035, deshidratación.
  • Medición de la T4 total, si está aumentada (más de 5 µg/dl o 60 nmol/L) y la TSH es inferior a 0,03 ng/ml es indicativo de hipertiroidismo.
  • Medición de electrolitos (sodio, potasio, calcio y fósforo) para valorar desequilibrios.
  • Mediciones de la lipasa pancreática felina fPLI, si está aumentada respalda una pancreatitis.
  • Enzimas hepáticas como ALP y ALT, bilirrubina y ácidos biliares para valorar una posible enfermedad hepatobiliar.

En el gato, a diferencia del perro, si en el análisis de orina hay presencia de bilirrubina, siempre es indicativo de un proceso patológico y puede indicar enfermedad hepatobiliar o anemia hemolítica. En este caso, al causar vómitos, se sospecharía de afectación hepática. Asimismo, un aumento de las enzimas hepáticas también puede indicar este proceso.

Diagnóstico por imagen

Las pruebas de imagen, como la radiografía simple y de contraste o la ecografía abdominal, pueden ser de gran utilidad para el diagnóstico de ciertas enfermedades causantes de vómitos en los gatos. 

La radiografía simple y de contraste se puede utilizar para el diagnóstico de íleo paralítico u obstrucción abdominal por cuerpo extraño.

La ecografía es útil debido a que permite determinar aumentos del grosor de las paredes o cambio de tamaño de los órganos abdominales. También permite la sospecha entre enfermedad inflamatoria intestinal y el linfoma, pero es muy difícil diferenciarlas, necesitando pruebas más invasivas. También es útil para el diagnóstico de intususcepciones, problemas hepáticos, tumores y, en algunos casos, sospechar de pancreatitis.

Biopsias 

Una biopsia consiste en la toma de muestras de tejido sospechoso de un proceso patológico para su estudio histopatológico. Se requieren para el diagnóstico definitivo de muchas de las enfermedades que causan vómitos en los gatos.

Las biopsias de intestino o estómago se pueden obtener por endoscopia o por laparotomía exploratoria (abrir la cavidad abdominal para la visualización directa de los órganos). Esta última también será necesaria para la obtención de muestras de otros órganos, como el hígado o el páncreas. 

Las ventajas de la endoscopia es que es una técnica menos invasiva, pero también menos eficaz para la toma de muestras, ya que no se obtienen de grosor completo como si se consigue con la laparotomía.

El estudio histopatológico de las biopsias intestinales consigue diferenciar entre enfermedad inflamatoria intestinal y linfoma intestinal. 

La biopsia pancreática diagnostica definitivamente una pancreatitis.

Otras muestras de utilidad

En el caso de enfermedad hepatobiliar, se puede llegar al diagnóstico con la bioquímica sanguínea, cambios ecográficos y la realización de una citología tras la obtención de muestras por punción del parénquima hepático; y por la extracción de bilis de la vesícula biliar y su posterior cultivo en busca de infecciones, especialmente en la colangitis neutrofílica.

Tratamiento de los vómitos en felinos

El protocolo terapéutico de un felino con vómitos debe seguir tres principios: detención de los vómitos con antieméticos, rehidratación y tratar la enfermedad que los causa.

Antieméticos

Se usa cuando no hay un proceso obstructivo y se requiere que los vómitos cesen para poder corregir los desequilibrios electrolíticos y la deshidratación. No son la primera elección antes de llegar al diagnóstico de la enfermedad causante, sino cuando el diagnóstico se ha establecido y se necesita estabilizar al gato.

Entre ellos, se pueden usar:

  • Metoclopramida
  • Mirtazapina
  • Maropitant
  • Clorpromacina

En ocasiones se pueden añadir protectores de la mucosa como el sucralfato o antisecretores de ácido gástrico, como el omeprazol o la famotidina.

Rehidratación

Es importante restaurar la hidratación y los desequilibrios en los electrolitos en los gatos con vómitos y ayuno. 

En los casos de graves deshidrataciones, se debe aplicar fluidoterapia intravenosa o subcutánea con Ringer lactato o solución salina. Cuando hay déficits de electrolitos, se deben suplementar específicamente.

Una vez cesados los vómitos, se debe introducir el agua. Sin embargo, la alimentación no debe introducirse hasta las 12-24 horas, y debe comenzar con pequeñas tomas de un alimento digestible y bajo en grasa (dieta digestiva) durante varios días, hasta que comience la transición al alimento anterior.

Tratamiento de la enfermedad

El tratamiento será variable según el proceso patológico que esté sufriendo nuestro gato y que le esté causando esos vómitos. 

Para tratar la enfermedad renal se usan fármacos para la hipertensión como el amlodipino, para la proteinuria el benazepril, eritropoyetina si hay anemia con hematocrito (% de glóbulos rojos del volumen de la sangre) es inferior a 20% y tratamiento dietético específico (dieta renal).

En casos de úlcera gastrointestinal se pueden usar analgésicos como la buprenorfina para tratar el dolor. También se usa en pancreatitis.

Para el tratamiento de la enfermedad hepatobiliar se usan suplementos nutricionales y vitamínicos, nutrición enteral, antibióticos y N-acetil-cisteína en casos de problemas hepáticos; añadiendo corticoides, antibióticos, S-Adenosil metionina y ácido ursodesoxicólico para estimular la secreción biliar y como antiinflamatorio en casos de colangitis.

Si se ha visto la presencia de un cuerpo extraño o bola de pelo que causen obstrucción, se deben extraer quirúrgicamente. Las intususcepciones también se corrigen mediante cirugía. 

En casos de enfermedad inflamatoria intestinal se debe dar una dieta hipoalergénica, vitamina B12 si hay deficiencia, metronidazol como inmunomodulador y antimicrobiano y corticoides como la prednisolona, comenzando con dosis de 2 mg/kg/24h y reduciéndose después de un mes un 25% semanal hasta la mínima efectiva en el control de la sintomatología. En casos más graves se deben introducir otros inmunosupresores como el clorambucilo o ciclosporina.

En los tumores gástricos e intestinales se debe usar quimioterapia y, si es posible, su extracción quirúrgica.

En casos de parasitosis, tratamiento antiparasitario con fármacos como fenbendazol o el pirantel.

En casos de enfermedad infecciosa vírica, el tratamiento específico.

El hipertiroidismo se trata de forma eficaz con metimazol para reducir las hormonas tiroideas aumentadas y por tanto los síntomas que caracterizan a esta endocrinopatía. Aunque el tratamiento de elección es la terapia con yodo radioactivo, tiene limitada disponibilidad hoy en día. La tiroidectomía o extracción de gran parte de la glándula es otra buena opción. Otra opción de tratamiento es una dieta baja en yodo, que ha resultado efectiva en la reducción de los niveles hormonales tiroideos a las 9 semanas.

En la reacción adversa al alimento, se debe seguir toda la vida con una dieta que no les cause reacción. Por ejemplo, si tienen sensibilidad al pollo o al pavo, probar con ternera, pescado o carnes exóticas. En ocasiones, tienen sensibilidad a muchas proteínas animales y lo mejor es utilizar una dieta hipoalergénica de proteína hidrolizada para evitar esta hipersensibilidad.