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Mi gata está en celo: síntomas y fases

Mi gata está en celo: síntomas y fases

Mientras que en algunas hembras domésticas como la vaca el celo es un proceso que pasa más desapercibido, las gatas lo manifiestan de forma muy llamativa. 

Además, las gatas pueden tener celos muy seguidos, siempre y cuando nos encontremos en época de abundantes horas de luz, lo que en el hemisferio norte ocurre en los meses de primavera y verano, así como todo el año en las zonas tropicales.

La gran mayoría de las gatas no ovulan por sí solas, sino que necesitan aparearse con un gato para desencadenar el mecanismo hormonal de la ovulación. Por este motivo, no entran en fase lútea con producción de progesterona si no se cruzan u ovulan espontáneamente. Esto hace que la separación entre celos en las gatas de hogar sea muy corta.

En este artículo de Surprise My Cat describiremos el ciclo sexual de la gata, sus particularidades, fases, síntomas y cómo ayudarla.

¿Cuándo ocurre el primer celo en la gata?

Las gatas tienen su primer celo cuando llegan a la pubertad, momento que ocurre cuando al menos han crecido un 80% de su peso y tamaño adultos. Por este motivo, la edad del primer celo dependerá de la precocidad de la raza y del tamaño. 

De manera que las gatas de razas pequeñas tendrán un primer celo más pronto que una gata de mayor tamaño. Además, las gatas de razas de pelo corto y orientales suelen ser mucho más precoces que las gatas de razas de pelo largo como los persas. 

También son más precoces las gatas nacidas en otoño e invierno, por alcanzar la madurez sexual en los meses favorables del año para el ciclo de las gatas, en los que hay al menos 12 horas de luz diarias.

La mayoría de las gatas tienen su primer celo entre los 6-9 meses de edad, sin embargo, en las razas más precoces se puede presentar a los 4 meses y en las más tardías tarda en aparecer hasta 12-16 meses.

Particularidades del ciclo sexual de la gata

El ciclo de la gata difiere al de otros animales domésticos como la perra, la vaca, la yegua, las ovejas, las cabras y la cerda con respecto a la ovulación.

Es decir, mientras que estas hembras domésticas ovulan de forma espontánea tras la producción del pico de hormona luteinizante (LH) al final de su fase folicular, caracterizada por el aumento de los estrógenos y la acción de la hormona foliculoestimulante (FSH), y pasan seguidamente a la fase luteínica con la producción de progesterona; en la gata no ocurre así.

La gata presenta una ovulación inducida, es decir, necesita la cópula con el macho para producir ese pico de LH. Ya que durante el coito las espículas del pene del gato friccionan la vagina y el cuello del útero de la gata y de esta forma se produce el pico de LH y la ovulación. Es por este motivo que las gatas chillan tanto cuando copulan con un macho, las espículas le causan dolor.

Sin embargo, hay algunas gatas que pueden presentar una ovulación espontánea sin necesitar al macho (menos de un 10%).

La gata es poliéstrica estacional de días largos, es decir, para que una gata tenga ciclos es necesario un fotoperiodo creciente, o dicho de otra manera, que los días sean largos, como ocurre en primavera y verano. En esta época favorable del año la gata presentará varios celos unos seguidos de otros si no queda gestante tras ser cubierta por el macho.

Por el contrario, las estaciones donde los días son cortos, como en otoño e invierno, las gatas suelen entrar en anestro, no presentando ni celos ni actividad sexual. 

No obstante, muchas gatas de hogar no entran en anestro debido a que en casa la temperatura y la luz suele ser más o menos estable durante todo el año, no apareciendo los cambios más bruscos que tienen las gatas de exterior.

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Fases del ciclo sexual de la gata

El ciclo sexual de las hembras de muchos mamíferos se divide en una fase folicular y otra luteínica producida tras la ovulación espontánea. A su vez, estas dos fases se subdividen en otras dos (proestro y estro en la fase folicular y metaestro y diestro en la fase luteínica). 

Sin embargo, en la mayoría de las gatas la fase luteínica no se produce, al no presentar ovulación espontánea. Solo se produciría cuando tras cruzarse con el macho no se quedaran gestantes.

Por lo tanto, el ciclo sexual de casi todas las gatas consiste en una fase folicular con dos etapas (proestro y estro) y un intervalo entre estros, que consiste en el periodo que pasa entre dos celos en la estación reproductiva. 

A continuación, explicamos estas etapas y cómo le afectan a la gata:

Fase folicular

  • Proestro (0,5-2 días): esta etapa se caracteriza por el comienzo del desarrollo de los folículos ováricos por acción de la hormona foliculoestimulante (FSH) y el estrógeno comienza a aumentar, pudiendo alcanzar concentraciones de más de 20 pg/ml. Tiene una duración muy corta y podemos darnos cuenta cómo el comportamiento de nuestra gata empieza a cambiar por acción de los estrógenos: se roza frecuentemente con objetos o sus cuidadores, presenta lordosis y se vuelve más cariñosa y maulladora. Sin embargo, aún no es receptiva al macho y no acepta la cópula.
  • Estro (3-12 días): también llamada fase de celo o celo. En esta etapa los folículos ováricos maduran y el estrógeno sigue aumentando, llegando hasta los 40 a 80 pg/ml, lo que provoca los signos clínicos de celo en las gatas y la receptividad y atracción hacia el macho. El epitelio vaginal se cornifica, pudiendo ver en una citología grandes células superficiales con o sin núcleo.

Intervalo interestro (2-19 días): consiste en el periodo de descanso entre dos fases foliculares. En esta etapa la actividad ovárica no se para como ocurre en el anestro, pero la concentración de estrógenos disminuye y no se produce progesterona al no haber ovulado ni quedado gestante. 

Anestro (50-120 días): periodo en el que la actividad hormonal ovárica se para, por lo que debido a esta inactividad ovárica, la gata no presentará celos. El anestro ocurre en las estaciones con menos luz del año y, especialmente, en las gatas callejeras que no vivan en las zonas tropicales, en las que la estacionalidad no es tan marcada.

Diestro (30-40 días): esta etapa, también conocida como pseudogestación, ocurre en las pocas gatas que hayan tenido una ovulación espontánea o en las que tras cubrirse por el macho, no quedan gestantes. En ambos casos tras la ovulación se forma un cuerpo lúteo que produce progesterona, pudiendo alcanzar niveles de más de 20 ng/ml. Al finalizar esta fase y si continúa la estación reproductiva, la gata entrará de nuevo en fase folicular presentando un nuevo celo.

Mientras que muy poco porcentaje de gatas de hogar (menos del 10%) pueden ovular espontáneamente, hasta un 35% de las gatas que conviven con otras gatas y machos en la misma colonia o lugar pueden ovular espontáneamente por efecto de las feromonas

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Síntomas de celo en gatas

Las gatas en estro o celo no son precisamente sigilosas y harán saber que lo están a todos los que estemos cerca. Las gatas en celo pueden presentar los siguientes signos:

  • Edema vulvar leve
  • Secreción vaginal
  • Lamido de los genitales
  • Nerviosismo
  • Maullidos frecuentes
  • Mayor solicitud de cariño y atención
  • Se vuelven más cariñosas
  • Se restriegan por superficies, muebles, esquinas o nuestras piernas
  • Levantar la parte posterior del cuerpo, adoptando la posición de monta
  • Lordosis 
  • Menos tiempo destinado al descanso
  • Comen menos
  • Ladean la cola exponiendo sus genitales externos
  • Se revuelcan por el suelo
  • Ronroneos frecuentes
  • Intentan escaparse de casa
  • Marcan partes del hogar
  • Orinan con más frecuencia
  • Mueven las patas de atrás como si taconeasen

¿Cómo puedo ayudar a mi gata en celo?

Algunas acciones pueden mejorar el estrés de nuestra gata en celo, así como aumentar su confort y hacerlas distraerse un poco.

Las medidas que podemos realizar son:

  • Mantener un ambiente tranquilo en el hogar
  • No gritar a la gata, ella no tiene la culpa, es su naturaleza
  • Intentar jugar y distraer a la gata 
  • Hacer más compañía a la gata y dándole más caricias
  • Proporcionar calor a la gata para calmarla, o cogerla en brazos con más frecuencia
  • Limpiar con mayor frecuencia la caja de arena
  • Para reducir el estrés es buena idea usar feromonas sintéticas de la fracción 3 de la feromona facial felina mediante dispositivos como Feliway classic® o Feliway Optimum®.

Anticonceptivos o esterilización, ¿qué es mejor para la gata?

Para evitar el celo en las gatas solo se puede hacer dos cosas: o administrarles anticonceptivos o esterilizarlas. 

Los métodos anticonceptivos, también llamados métodos de castración química, consisten en la administración de ciertos fármacos como los progestágenos (poligestona, acetato de megestrol o acetato de medroxiprogesterona) a fin de inhibir los ciclos por bloquear la hormona que estimula la actividad ovárica (GnRH). 

La anticoncepción en las gatas no es buena a largo plazo, ya que pueden causarles problemas de salud como depresión, polifagia, hiperplasia fibroepitelial mamaria, diabetes mellitus o piometra.

Lo mejor para evitar los celos y por tanto reducir el estrés que les produce a las gatas de hogar que no pueden salir para cruzarse, es la esterilización. Con ella se consigue una inhibición completa de la actividad ovárica al extraer siempre los ovarios.

La esterilización puede realizarse con dos técnicas:

  • Ovariectomía: extirpación de los dos ovarios
  • Ovariohisterectomía: extirpación de los dos ovarios y el útero

Además de reducir este estrés en las gatas, la esterilización permite evitar o prevenir enfermedades que afectan a las gatas como:

  • Cáncer de mama: si se realiza antes del primer celo o los seis meses de edad, se reduce en un 91% las posibilidades de desarrollarlo en un futuro
  • Piometra
  • Metritis
  • Tumor de ovario
  • Quiste de ovario

Además, también evita las fugas de casa y previene el abandono de futuros gatitos.