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FLUTD - Enfermedad del tracto urinario inferior en gatos

FLUTD - Enfermedad del tracto urinario inferior en gatos

La enfermedad del tracto urinario inferior felino (FLUTD) agrupa una serie de patologías que afectan a las vías urinarias bajas del gato, donde se incluyen la uretra y la vejiga. 

A su vez, puede dividirse en FLUTD obstructivo o no obstructivo, siendo el primero el más frecuente en machos y el más grave y peligroso para los gatos que la padecen. 

 


Las patologías que conforman el FLUTD se caracterizan por presentar síntomas comunes como sangre en orina, dolor al orinar, micciones cortas y frecuentes, dificultad para orinar o micciones fuera de la caja de arena. Esto último es lo que muchos cuidadores perciben antes que el resto de signos clínicos, y se produce porque el gato relaciona el arenero con el dolor que le está causando orinar.

Para prevenir algunas de estas enfermedades es muy importante que nuestro pequeño felino se encuentre en un peso ideal, con una buena actividad física diaria, con un consumo adecuado de agua y con micciones relativamente frecuentes, para evitar, especialmente, una concentración elevada de la orina que puede fomentar la aparición de FLUTD.

También es importante evitar el estrés en la medida de lo posible para reducir el riesgo del desarrollo de cistitis idiopática felina en los gatos predispuestos. Esta enfermedad es la principal causa de FLUTD en los gatos, seguido de la urolitiasis y los tapones mucosos. En reducidas ocasiones los tumores o las infecciones del tracto urinario, entre otros, pueden causar FLUTD en los gatos.

En este artículo de Surprise My Cat trataremos en qué consiste la enfermedad del tracto urinario inferior en los gatos, sus principales causas, diagnóstico y tratamientos.

FLUTD en gatos, ¿qué es?

El FLUTD, o enfermedad del tracto urinario inferior felino, también llamado síndrome urológico felino (FUS), consiste en un grupo de patologías que pueden afectar a las vías urinarias inferiores del gato, es decir, vejiga y uretra. Dichos desórdenes pueden ser obstructivos o no obstructivos, siendo más graves estos últimos.

Este síndrome se caracteriza por signos clínicos similares de vías bajas como son:

  • Dificultad en la micción (disuria)
  • Dolor en la micción (estranguria)
  • Micciones frecuentes de poco volumen (polaquiuria)
  • Micciones fuera de la bandeja (micción inadecuada)
  • Sangre en orina (hematuria)

Enfermedades que componen el FLUTD en los gatos

Son varias las enfermedades que constituyen el FLUTD en los gatos, dependiendo de cuál desarrolle nuestro gato y según las condiciones, el problema será obstructivo o no obstructivo, según permita la libre circulación de la orina por las vías urinarias o no. 

El FLUTD obstructivo ocurre con más frecuencia en los machos, por presentar una uretra más estrecha que las hembras y estar más predispuesta a ser obstruida por tapones uretrales o cálculos urinarios (urolitiasis). Sin embargo, las hembras también pueden verse afectadas por FLUTD obstructivo.

Las causas de FLUTD en los gatos y su frecuencia estimada de presentación son las siguientes:

  • Cistitis idiopática felina (50-70%)
  • Urolitiasis (15-20%)
  • Tapones uretrales (10-20%)
  • Defectos en la anatomía (10%)
  • Problemas de comportamiento (9%)
  • Infección del tracto urinario (1-8%)
  • Tumores de vías urinarias bajas (1-2%)

A continuación trataremos las principales patologías del tracto urinario inferior felino: la cistitis idiopática, la urolitiasis, los tapones uretrales, la infección urinaria y los tumores de vías urinarias bajas.

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Cistitis idiopática felina

La cistitis idiopática felina (CIF) es la causa más frecuente del FLUTD, siendo más prevalente en los gatos jóvenes o de mediana edad, tanto machos como hembras.

El gato que suele presentar CIF es un gato de interior, con sobrepeso, castrado, que utiliza bandeja de arena y que come casi en exclusividad alimento seco.

La CIF consiste en una inflamación no infecciosa de la vejiga urinaria, se caracteriza por ser una enfermedad crónica con períodos de remisión y recaídas que se suelen originar en gatos predispuestos bajo estímulos estresantes para el gato. 

Un gato con CIF presenta signos como micción inadecuada, sangre en orina, dolor o dificultad en la micción y micciones pequeñas y frecuentes. En ocasiones la CIF puede ser obstructiva.

El diagnóstico de la CIF en los gatos se realiza por exclusión de otras enfermedades del FLUTD felino, en especial de las cistitis infecciosas, y en casos obstructivos, de tapones uretrales o urolitiasis. En el análisis de sangre de una CIF obstructiva se podrá observar aumento de creatinina y urea o acidosis metabólica, entre otros. 

El origen de la enfermedad se desconoce, pero se piensa que están involucradas estructuras corporales como la vejiga, el sistema nervioso central y el eje entre el hipotálamo, hipófisis y glándulas adrenales. El desarrollo de la enfermedad se produce bajo estímulos psicológicos y anomalías fisiológicas en los gatos, como: 

  • Alteraciones en la vejiga urinaria
  • Disminución de la capa de glicosaminoglicanos (GAG´s) de la vejiga que sirven de protección a la pared de la vejiga
  • Alta concentración de compuestos en la orina que aumentan la inflamación de la pared de la vejiga
  • Deficiente respuesta hormonal y del sistema nervioso simpático debida al estrés

El tratamiento de la CIF es amplio, si están obstruidos, la urgencia es la desobstrucción y el uso de fármacos para después establecer estrategias para prevenir recidivas. En concreto, el tratamiento de la CIF en gatos incluye:

  • Reducir el estrés: para reducir esta condición en los gatos se deben aplicar medidas como evitar o reducir los estímulos estresantes, como: uso de feromonas felinas para crear un ambiente más tranquilo, adecuada instalación e higiene del arenero y de las instalaciones, uso de hidrolizados de proteína láctea para reducir la ansiedad y aplicar estrategias de enriquecimiento ambiental para estimular y distraer al gato.
  • Aumentar la ingesta del agua: para conseguir una orina menos concentrada que intervenga en la reducción de la inflamación de la vejiga. Para poder aumentar la cantidad de agua que bebe un gato al día se puede probar introduciendo dieta húmeda, complementar con leche para gatos adultos y cambiar el bebedero por una fuente para gatos que permita el agua en movimiento, lo que les estimula a beber.
  • Aumentar la actividad y reducir el peso: el sobrepeso, la obesidad y la poca actividad son factores de riesgo para desarrollar CIF, por lo que se debe fomentar la pérdida de peso mediante el juego y complementar con un pienso adecuado para la pérdida y control del peso.
  • Fármacos: se usan analgésicos como opioides o antiinflamatorios para reducir el dolor, administración de glucosaminoglucano (glucosamina o pentosano polisulfato) o antidepresivos tricíclicos por sus propiedades anticolinérgicas (aumentan la capacidad de la vejiga y relajan la uretra y los uréteres), antiinflamatorias, analgésicas y antidepresivas.

Urolitiasis 

La urolitiasis es la segunda causa más frecuente de FLUTD en gatos, aunque también puede afectar al tracto urinario superior (riñones y uréteres).

Se define con urolitiasis felina a la formación de sedimentos en las vías urinarias de los gatos. Se denominan cristales si se ven microscópicamente y urolitos o cálculos si se ven a simple vista. Aparecen cuando se sobrepasa el umbral para ciertos minerales en la orina .

En el gato, los cálculos o urolitos más frecuentes son los de oxalato cálcico y los de estruvita. Se forman bajo determinadas condiciones y factores predisponentes.

Los signos clínicos de un gato con urolitos van a depender de la localización, pudiendo causar:

  • Sangre en orina
  • Dolor en la micción
  • Eliminación inadecuada de orina por la casa
  • Micción gota a gota
  • Obstrucción de la uretra
  • Signos de enfermedad renal aguda 
  • Hidronefrosis

El diagnóstico se realiza con diagnóstico por imagen como la radiografía o la ecografía y en el análisis de orina. 

Generalmente los cálculos se localizan en la vejiga de la orina, pero en ocasiones pueden encontrarse en la uretra y llegar a obstruir al gato, especialmente en los machos. 

Cuando los cálculos miden menos de 2-3 mm en la uretra se pueden hidropopulsar de forma retrógrada hacia la vejiga para intentar disolverlos con la dieta en casos de cálculos de estruvita o extraerlos quirúrgicamente en los casos de cálculos de oxalato cálcico.

Urolitos de estruvita

Los cálculos de estruvita están compuestos por amonio, fosfato y magnesio y rara vez están asociados a infección bacteriana, a diferencia que ocurre con los cálculos de estruvita en los perros.

Los gatos que desarrollan cálculos de estruvita en las vías urinarias generalmente tienen los siguientes factores predisponentes:

  • Razas orientales 
  • Hembras
  • Orina concentrada
  • Escaso consumo de agua
  • Esterilización
  • Sobrepeso
  • Sedentarismo
  • Escaso consumo de agua
  • Alargada frecuencia de micción
  • Edad entre 3-6 años 
  • pH alcalino (>6,5) de la orina en el urianálisis

Los cálculos de estruvita se pueden disolver con la dieta y cambiando las condiciones del gato.

La dieta se debe cambiar a una dieta urinaria para disolver los cálculos de estruvita, de esta manera se reducirá el pH de la orina por debajo de 6,3 y aumentará el volumen y la dilución de la orina. 

La dieta húmeda y la introducción de una fuente de agua en movimiento para gatos puede fomentar el consumo de agua del gato y así la dilución de la orina y la reducción de su concentración, que dificulta la formación de estos cálculos.

También es importante aumentar la actividad del gato mediante el juego y controlar la energía diaria consumida.

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Urolitos de oxalato cálcico

Los cálculos de oxalato cálcico se forman cuando la orina se sobresatura de calcio y de oxalato, donde se unen formando una molécula estable de oxalato de calcio. 

Los factores predisponentes para la formación de urolitos de oxalato cálcico en el gato son los siguientes:

  • Razas como el Burmés, Himalayo, Persa y Ragdoll
  • Machos
  • 2 a 18 años
  • Orina concentrada
  • Hipercalcemia (aumento de los niveles de calcio)
  • Esterilización
  • Sobrepeso y obesidad
  • Poca actividad
  • pH ácido
  • Escaso consumo de agua

El tratamiento de los urolitos de oxalato cálcico se realiza mediante la extracción quirúrgica, además se debe tratar la hipercalcemia y para prevenir futuros cálculos se debe usar una dieta urinaria para que la orina se encuentre con un pH entre 6,6 y 6,8, aumentar la actividad del gato, evitar la obesidad y aumentar el consumo de agua para favorecer la dilución de la orina.

Tapones uretrales 

Los tapones uretrales pueden llegar a causar una obstrucción del tracto urinario en los gatos. Son la primera causa de obstrucción, seguidos de la urolitiasis.

Son restos de tejidos muertos, sangre, mucoproteínas o células de la inflamación que se mezclan con una matriz proteica y material cristalizado (especialmente estruvita).

Se suelen formar por inflamación persistente en la vejiga y/o la uretra, en muchas ocasiones por CIF.

Mientras que muchos gatos obstruidos se presentan con una relativa estabilidad, en otros casos la obstrucción puede ocasionar severas consecuencias, como:

  • Anorexia
  • Depresión
  • Vómitos
  • Hipotermia
  • Deshidratación
  • Hiperkalemia (aumento del potasio)
  • Hipocalcemia (bajo calcio)
  • Acidosis metabólica. 

La hiperkalemia puede llegar a ser muy grave en ocasiones, lo que provoca alteraciones en el corazón que pueden causar la muerte del gato.

La obstrucción urinaria es un motivo de atención urgente, debiendo comenzar por sedar al gato y poner un catéter urinario, empujando suavemente con solución salina para avanzar la sustancia obstructiva, sin empujarla, ya que puede causar lesiones en la uretra. 

Se debe tratar la hiperkalemia mediante fluidoterapia o gluconato cálcico al 10%, monitorizado mediante electrocardiograma.

Una vez eliminada la obstrucción se debe enjuagar la vejiga con solución salina, hasta que el líquido obtenido sea transparente. En ocasiones se requerirá colocar un catéter urinario suturado unos días para la recolección de orina en casos de sangre en orina, daño uretral o insuficiencia renal.

Además, se deben añadir analgésicos y relajantes del músculo liso y estriado (diazepam o dantroleno) para relajar la uretra.

Infección del tracto urinario 

Las infecciones del tracto urinario no se suelen producir en gatos sanos, y tan solo se producen en menos del 3% de los casos de FLUTD. 

Consisten en una contaminación generalmente bacteriana de las vías urinarias bajas. Las bacterias más comúnmente asociadas son E.coli, Streptococcus, Staphylococcus y proteus spp.

Hay numerosos factores que evitan la infección, como la anatomía del tracto urinario inferior, una adecuada micción, las inmunoglobulinas locales, las bacterias comensales, la capa de glicosaminoglucanos, las células inflamatorias y las características de la orina normal.

Hay algunas patologías y situaciones que interfieren con estas defensas, como:

  • Enfermedad renal crónica
  • Hipertiroidismo
  • Fármacos como quimioterápicos o corticoides
  • Hiperadrenocorticismo
  • Diabetes
  • Carcinoma de células de transición
  • Urolitiasis
  • Sondaje uretral

Además, suelen verse más afectadas las hembras que los machos.

Los signos clínicos de infección del tracto urinario son micción gota a gota dolorosa, sangre en orina, incontinencia y micción inapropiada. Si se ha afectado también el tracto superior, pueden aparecer síntomas de pielonefritis como fiebre, dolor, anorexia, vómitos, beber y orinar más de lo normal, septicemia o insuficiencia renal.

El diagnóstico se realiza mediante cistocentesis para obtener una muestra de orina estéril. Posteriormente se realiza un cultivo bacteriano para determinar el tipo de bacteria, junto con un antibiograma para conocer el antibiótico eficaz, y se realiza el sedimento urinario. 

El tratamiento antibiótico se elige según el resultado del antibiograma y se mantiene entre 10 y 14 días. Cuando hay pielonefritis o en casos más crónicos debe permanecer durante 4-6 semanas. 

Generalmente se usan fármacos como la amoxicilina y la cefalexina, reservándose otros como fluoroquinolonas o cefalosporinas de liberación prolongada en casos resistentes o complicados.

Tumores de vías urinarias bajas

Los tumores de las vías urinarias bajas son poco comunes, cuando aparecen suelen ocurrir en la vejiga urinaria, en muy pocas ocasiones afectan a la uretra.

En concreto, el más frecuente es el carcinoma de células de transición, un tumor agresivo que invade capas profundas de la mucosa vesical e incluso metástasis en pulmones, hígado u otros órganos. Los signos clínicos que puede provocar son dolor en la micción, sangre en orina, micción gota a gota y micciones escasas y frecuentes. 

El diagnóstico se realiza mediante ecografía y cateterismo o mediante biopsia para obtener muestra de la vejiga, nunca por aspiración con aguja fina por el riesgo de sembrar el tumor por las estructuras adyacentes. 

Se trata con cirugía o quimioterapia, dependiendo del grado de gravedad en el momento del diagnóstico.

Otros tumores son el linfoma y los tumores mesenquimatosos benignos o malignos.