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30 curiosidades de los gatos

30 curiosidades de los gatos

Los gatos son unos seres fascinantes, con su estilosa anatomía, personalidad, hábitos, habilidades y sus numerosas particularidades. El gato es una especie única en todos los sentidos.

 

Todos los que tenemos la suerte de convivir o estar en contacto con alguno a diario cada día aprendemos algo nuevo de ellos. Los gatos nos ayudan a mejorar el ánimo, reducir el estrés y prevenir enfermedades, también se sabe que su lenguaje corporal es muy descriptivo, que nos transmiten de forma más sutil el afecto y la confianza y que son expertos en ocultar sus dolencias para no sentirse vulnerables. 

Sin embargo, esto solo es una breve descripción de lo curiosos que son los gatos, si quieres conocer 30 curiosidades más de los gatos, sigue leyendo este artículo de Surprise My Cat para conocer mejor a estos pequeños felinos.

  1. Bigotes y vibrisas para la determinación del espacio

Los 24 bigotes de los gatos, también llamados vibrisas, además de para proporcionar una característica única en esta especie doméstica, sirven para determinar la distancia a los objetos, y combinados con el sentido del olfato, agudizan la identificación del olor. Además, los mudan periódicamente, al igual que el pelo. 

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  1. Caminan de puntillas

Los gatos apoyan solo los dedos cuando andan, no apoyan ni las plantas del pie ni los talones, por lo que pertenecen al grupo de los animales digitígrados. Están preparados anatómicamente para ello sin que les resulte incómodo. 

Además, junto a la poca dureza de las almohadillas, pueden moverse sigilosamente para que no les oigan sus presas (ni siquiera nosotros en casa les oímos caminar).

  1. Andan de forma particular

Los gatos caminan moviendo las patas delanteras y traseras del mismo lado y a continuación las del otro lado, suspendiendose “la mitad de su cuerpo” en cada movimiento. Además, con la pata trasera pisan donde marcó la pata delantera del mismo lado, haciendo sus movimientos muy estudiados y precisos. 

  1. Ronronean

El ronroneo de los gatos produce vibraciones de entre 25 y 150 por segundo y su mecanismo no se conoce con exactitud, aunque hay hipótesis. 

Una de ellas es el paso de la sangre por los grandes vasos del tórax y cuando atraviesa el foramen de la vena cava del diafragma. 

Sin embargo, la más aceptada dice que se produce por rápidos temblores de los músculos de la laringe, moviendo y restringiendo la glotis a gran velocidad. Esto produce vibraciones en la presión de aire que pasa por la zona y con las contracciones normales del diafragma durante la respiración, permiten que las vibraciones sean continuas.

No solo pueden ronronear cuando se encuentran en confort, tranquilos y felices, sino que también lo hacen cuando ocurre todo lo contrario, se encuentran mal y están incómodos, para desestresarse y tratar de calmarse a sí mismos. 

  1. Tienen un órgano accesorio del olfato

Este órgano accesorio se denomina órgano vomeronasal, y se encuentra entre la boca y la nariz del felino, en un hueso llamado vómer que divide en dos el tabique nasal y protege las vías respiratorias superiores. 

Las neuronas del órgano vomeronasal terminan en el bulbo olfatorio accesorio o vomeronasal y este lleva la información obtenida hacia el sistema límbico del gato (amígdala y posteriormente al hipotálamo).

  1. Duermen 17 horas al día

Los gatos duermen de media unas 17 horas al día, (más los gatos bebés y de avanzada edad y menos las hembras en celo o los gatos más activos). 

El 70% del sueño de los gatos es ligero, también llamado “cat nap” con el que reaccionan rápidamente a cualquier estímulo, debido a que en su naturaleza llevan estar alerta ante posibles depredadores, ya que no solo son cazadores.

El 30% del sueño es profundo, también llamado “REM” y presentan sueños semiconscientes manteniendo la actividad cerebral activa y los sentidos alerta.

  1. En el antiguo egipto eran sagrados

Hace 2.500 años durante el periodo del antiguo Egipto, comenzó el culto a los gatos por considerarlos una representación de sus dioses felinos (primero del dios Ra y luego de la diosa Bastet) y se les atribuía el poder de la protección del hogar y de la familia y la atracción de la buena suerte.

Este culto llegaba a tal forma de que cuando un gato o su cuidador moría, se momificaba y enterraba junto al egipcio que lo cuidaba y cuando un gato fallecía, el cuidador se afeitaba las cejas en señal de duelo y llenaba el funeral de lujos y honores.

  1. Tienen una pata dominante

Todos los gatos tienen una pata dominante, al igual que las personas. Se puede observar cuando jugamos con ellos y, aunque utilicen las dos, tienden a usar preferentemente la pata delantera de uno de los lados. Además se ha observado que en los machos suele ser la izquierda la pata dominante mientras que en las hembras parece ser más la derecha. 

  1. Sudan principalmente por sus patas

Los gatos no sudan como las personas u otros animales mediante glándulas sudoríparas distribuidas por su piel, sino que sudan solamente por la parte inferior de sus almohadillas, a través de glándulas sudoríparas. 

  1. Pueden saltar muy alto

Los gatos presentan unas patas posteriores muy musculosas y los huesos húmeros de los miembros anteriores no están unidos al tronco mediante la clavícula, que queda de forma independiente en la musculatura.

Esta anatomía permite el movimiento sin restricciones del hombro, haciéndolos más flexibles y capaces de realizar amplios movimientos y permitiéndoles saltar hasta 6-7 veces su altura.

  1. Prefieren las voces agudas

El sentido del oído de los gatos está sumamente desarrollado y les parecen mucho más agradables las voces más suaves y agudas que las bruscas y graves, por lo que tienden a preferir las voces de mujeres que las de los hombres. Esto podría deberse a que asocian la voz de las mujeres al sonido de las gatas, recordando los tiempos con su madre y con la sensación de calma, serenidad y apaciguamiento.

  1. Su nariz es su huella dactilar

Mientras que los seres humanos tenemos las huellas dactilares en nuestros dedos, los gatos las tienen en su nariz, mediante pequeños relieves, hendiduras y curvas totalmente diferentes entre gatos. 

Además, la nariz cambia su intensidad de color según las emociones del gato. De manera que se volverá más rosada u oscura cuando se encuentra animado, emocionado o jugando, mientras que se tornará más pálida cuando está relajado. 

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  1. Tienen deficiente metabolización de algunos fármacos

Los gatos presentan un inconveniente a la hora de la metabolización de ciertos fármacos. En concreto, presentan un déficit de la enzima glucuroniltransferasa que realiza la conjugación con ácido glucurónico, una de las vías más importantes de metabolización de fármacos para su posterior eliminación. 

Esto se debe a que al ser carnívoros estrictos no están capacitados para la metabolización de la fitoalexina de las plantas y por eso drogas como el ibuprofeno, paracetamol o la aspirina resultan tóxicas para los gatos ya que tienen que usar una vía más lenta (sulfoconjugación), acumulándose el fármaco en el organismo del gato. 

  1. Se comunican por feromonas

Los gatos tienen unas glándulas ecrinas localizadas en la cara, ano, espacios interdigitales, genitales, uretra y surcos intermamarios que están especializadas en la liberación de feromonas

Las feromonas son unas sustancias químicas que utilizan los gatos para comunicarse entre ellos. No las pueden detectar otras especies, solamente los gatos. 

Algunas de estas feromonas, las no volátiles, son detectadas por el órgano vomeronasal, mientras que las volátiles las pueden detectar con el sentido del olfato.

Las feromonas son liberadas en diversas situaciones, como calma, felicidad, bienestar, apaciguamiento, estrés, miedo, ansiedad, comunicación sexual o territorialidad.

  1. Alta capacidad auditiva

El sentido del oído de los gatos es sin duda el más desarrollado de todos. Nuestros pequeños felinos son capaces de escuchar sonidos de hasta 64 kHz, mientras que las personas no somos capaces de oír más de 20 kHz

  1. Los gatos negros no siempre son símbolo de mala suerte

Es bien sabida la superstición de que los gatos negros traen mala suerte, aunque todos sabemos que no tiene sentido. Esta superstición es común en la mayoría de lugares del mundo, excepto en Reino Unido y Australia que piensan todo lo contrario, que atraen buena suerte. 

  1. Su corazón late casi el doble de rápido que el humano

La frecuencia cardiaca normal de los gatos se encuentra entre las 140 y las 200 pulsaciones por minutos, mientras que los latidos normales de una persona se sitúan entre los 60 y 100 por minuto. 

Por lo tanto, la frecuencia cardiaca normal de los gatos duplica la de las personas, por lo que si notas que el corazón de tu gato late rápido, no te asustes, es normal. Otra cosa es que notes las pulsaciones más rápidas de lo normal en reposo o si viene acompañada de más signos clínicos que podrían indicar diversas enfermedades.

  1. Los tricolores son hembras

Casi todos los gatos de tres colores son hembras, y si son machos son estériles. Esto se debe al síndrome de Klinefelter. 

El cromosoma “X” es el que porta el color naranja o negro (y sus diferentes tonalidades) a los gatos, mientras que el color blanco no está ligado a los cromosomas sexuales y el cromosoma “Y” no porta ninguno. 

Sabemos que las gatas son XX y los machos XY, por este motivo las gatas pueden ser tricolores pero los gatos no, excepto cuando un macho tiene un cromosoma sexual de más, siendo XXY, y por tanto infértiles por la anomalía genética del síndrome de Klinefelter.

  1. La mayoría de los gatos naranjas son machos

Partiendo de que el cromosoma X es el que lleva el color naranja o negro y que los gatos machos son XY, los machos solo podrán ser naranjas, negros o combinaciones de naranja o negro con blanco, mientras que las hembras suelen tener dos o tres colores, siendo muy raro que sean solo naranjas, al tener dos cromosomas de color al ser XX. 

Por este motivo se estima que hasta el 80% de los gatos solo naranja son machos.

  1. Las gatas tienen celo en los días largos

Las hembras de los pequeños felinos presentan celos en la época de fotoperiodo creciente de los días largos de primavera y verano, entrando en anestro (ausencia de celos) en los meses de menos horas diarias de luz (otoño e invierno). 

Esto se debe a que la presencia de 12 horas de luz diarias activa la comunicación hormonal entre hipotálamo-hipófisis-ovarios y se activa el ciclo estral.

  1. Entierran sus heces

Los gatos son muy suyos y únicos, y entierran sus excrementos en arena o tierra para que otros animales no detecten su presencia, ya sean depredadores u otros animales de su especie. Lo hacen como una manera de protección para evitar que sean detectados y atacados.

  1. Son carnívoros estrictos 

Los gatos no pueden subsistir con una dieta vegetariana o baja en proteína animal. Debido a que obtienen de la carne la energía y los nutrientes esenciales e indispensables para su salud y mantenimiento de todas las funciones de su organismo. 

No están diseñados para obtener la energía de forma tan eficiente de otras fuentes y requieren, a diferencia de otros animales como los perros, menos cantidad de hidratos de carbono al día.

  1. No detectan el sabor dulce

Los gatos, como otros carnívoros, son incapaces de detectar el sabor dulce. Esto se debe a una mutación genética que inactiva los detectores del azúcar de las papilas gustativas, ya que estos animales se alimentan exclusivamente de carne, no necesitando saborear otros alimentos ricos en hidratos de carbono y azúcares como los animales omnívoros.

  1. Son muy sensibles al estrés

Los gatos tienen una tolerancia al estrés muy reducida, situaciones que no tienen por qué ser estresantes a ellos les parece un mundo, de manera que la introducción de algo nuevo en casa como ciertos objetos o aparatos pueden causarles estrés. 

Otras situaciones estresantes que pueden incluso derivar en patologías como cistitis idiopática felina son cambios de domicilio, reformas en casa, introducción de un nuevo animal o gato en casa, ausencia del cuidador favorito o pequeños cambios en sus comederos, camas o juguetes.

  1. Tienen un limitado periodo de socialización

Los gatos tienen un periodo de socialización entre las 2 y 7 primeras semanas de vida, en el que aprenden conductas de su madre, juegan con sus hermanos y están en contacto con factores y seres externos a su especie. 

Aunque la personalidad de un gato tiene una gran parte genética, es justo en este periodo cuando deben ser manipulados por las personas para que sean más sociables en el futuro.

  1. Tienen 244 huesos

Los gatos tienen más huesos que los humanos, si las personas tienen 206 huesos, los gatos pueden sumar hasta 244, pertenecientes a la cola y la columna vertebral. 

El esqueleto felino es muy fuerte pero a la vez ligero para poder moverse, correr y saltar con rapidez. La columna vertebral es bastante flexible, lo que le permite hacer movimientos asombrosos y la cola ayuda en el mantenimiento del equilibrio. 

  1. No todos los gatos odian el agua

Aunque siempre se ha dicho que los gatos odian el agua, que tan solo con verla se alejan, existen algunas razas a las que hasta les gusta el agua, como son el gato de bengala, maine coon, angora turco, savannah, bosque de noruega, bobtail japonés, manx y pixie bob. 

Se relaciona este poco afecto al agua por el hábitat desértico de su antepasado, el gato salvaje africano o gato del desierto.

  1. Tienden a beber poca agua

En su naturaleza llevan el beber poca agua, ya que descienden del gato del desierto y tras los años de evolución no ha cambiado que tengan el instinto de obtener casi toda la humedad que necesitan diariamente de las presas que cazan. 

Por este motivo, los gatos de hogar alimentados con pienso seco en exclusividad tienden a estar algo deshidratados, repercutiendo en su salud predisponiendo a enfermedades, como las del tracto urinario inferior o enfermedad renal, por lo que conviene alimentar a los gatos con pienso seco y comida húmeda.

  1. Se empezaron a domesticar hace 10.000 años

Se conoce que hace unos 10.000 años comenzó la domesticación del gato, al encontrarse restos de un gato considerado el antecesor de nuestros gatos domésticos (el gato salvaje africano, Felis silvestris lybica) de una antigüedad de al menos 9.500 años enterrado junto a los de una persona de buena clase social. 

Se piensa que los comienzos de la domesticación se produjo gracias a las actividades agrarias que comenzaban durante esos años del periodo Neolítico, cuando los agricultores vieron lo útiles que eran los gatos para proteger sus cosechas, al alimentarse de pequeños animales que se dirigían a ellas y fomentarían su llegada y permanencia.

  1. Ven en color

Aunque se pensó que los gatos veían en blanco y negro, se comprobó que no era así. Los gatos pueden ver en color durante el día, no así por la noche, y lo hacen de forma limitada. 

Esto es debido a que a diferencia de las personas que tenemos tres tipos de conos para la detección del color rojo, azul y verde, los gatos solo poseen los de azul y verde, careciendo del rojo. 

Por este motivo ven bien los tonos azules y amarillos-verdosos pero no los rojos, rosas o naranjas que los aprecian de tonalidades grises (visión en blanco y negro).